El rayo láser se produce cuando un fotón, que es una partícula de luz, impacta contra un átomo que tiene un exceso de energía. El fotón estimula la emisión de otro idéntico que, a su vez, choca contra otro átomo y genera un nuevo fotón. Como consecuencia de este proceso, se produce una corriente de fotones que conforma el láser. Toda la luz producida de esta forma tiene la misma longitud de onda. La peculiaridad de estos rayos es la concentración de la energía en un haz muy angosto. En el caso de la luz normal, la energía se dispersa en un espacio extenso.
La luz del láser es de color rojo, pero hay investigadores que experimentan con una variedad azul que permitiría orientar la corriente de fotones con mayor precisión.