El hombre comenzó a tender cables submarinos desde mediados del siglo XIX con el propósito de comunicar los continentes por medio de señales telegráficas, telefónicas e, inclusive, imágenes de televisión. Estos cables son un conjunto de filamentos conductores recubiertos por una capa aislante y emplazados sobre lecho oceánico. El primero de los cables submarinos, a través del cual se enviaban señales telegráficas, fue tendido en 1850 entre Inglaterra y Francia. En 1866 comenzó a operar el primer cable trasatlántico. En 1956, gracias al desarrollo de las repetidoras telefónicas, se colocó entre Escocia y Terranova, a 3.660 metros de profundidad, el primer cable capaz de conducir comunicaciones telefónicas.
Los cables más modernos cuentan con repetidores transistorizados y proporcionan más circuitos de voz. Algunos de ellos son capaces de conducir imágenes de televisión.
Aunque comenzaron a instalarse después que los del Atlántico, también hay cables submarinos en el Pacífico, como el que comunica California con Hawai, y el que une estas islas con Japón.