El control remoto es un dispositivo que sirve para accionar objetos a distancia. En la actualidad tiene toda clase de aplicaciones, desde el manejo de un aparato de televisión hasta la utilización de cámaras fotográficas autofocus. El funcionamiento de todos estos dispositivos se basa en un diodo semiconductor que emite luz infrarroja o visible (electroluminiscencia) en el caso de ser atravesado por una corriente eléctrica. Estos mecanismos se conocen como LED, sigla inglesa que quiere decir “light-emiting diode, o diodo emisor de luz”. Comparados con los diodos láser, los LED consumen menor cantidad de energía porque tienen una configuración más simple y una amplitud de banda más amplia.
Más allá del extremo rojo del espectro visible, y con frecuencias más altas que las ondas de radar y las microondas, se encuentra la región infrarroja del espectro electromagnético. La radiación infrarroja es absorbida y emitida por la rotación y la vibración de los átomos, o grupos de éstos ligados por enlaces químicos. Por ejemplo, los vidrios de las ventanas, que son transparentes a la luz visible, absorben la radiación infrarroja mediante la vibración de los átomos que los constituyen.
Cuando se oprimen los botones correspondientes en un dispositivo de control remoto, un rayo infrarrojo envía instrucciones al televisor. El aparato las recibe y se activan en él una serie de circuitos para responder a estas órdenes.