La densidad es la relación entre la masa de una determinada porción de sustancia y el volumen de esa porción. Se expresa con la letra griega d (delta minúscula). Pero el volumen de una sustancia (gaseosa, líquida o sólida) depende de su temperatura; por ello es necesario conocer este dato en el momento de consignar su densidad. Por ejemplo, el elemento metálico osmio tiene una densidad de 22,5 g/cm3 a 0ºC. Las sustancias cuya densidad es inferior a 1 flotan en el agua (nafta, petróleo). El peso específico es la relación entre el peso de una sustancia y el volumen de esa porción. Se lo expresa con la letra griega r (ro) o con la sigla Pe, y resulta del cociente entre el peso y el volumen, siendo el peso el producto de la masa por la gravedad.
La unidad más frecuentemente utilizada para expresar el peso específico de un cuerpo es gramo-fuerza sobre cm3.
Entre las sustancias de densidades altas se encuentran el platino, de 21,50 g/cm3; el oro, de 19 g/cm3; el mercurio, de 13,60 g/cm3; el plomo, de 11,50 g/cm3, y el cobre, de 8,90 g/cm3.
Entre los compuestos que tienen densidades bajas se hallan la nafta, de 0,70 g/cm3; el alcohol y el petróleo, de 0,80 g/cm3, y el aceite, de 0,92 g/cm3.