Cuando en el año 64 d. C. El fuego arrasó la capital imperial, Nerón se encontraba en Anzio. Pero se cree que el propio emperador habría ordenado el incendio para levantar en lugar de Roma otra ciudad, con la que el soñaba. El incendio fue la excusa para el comienzo de la persecución a los cristianos en el imperio romano, a quienes se culpó el desastre.