Uno de los músicos más grandes de la historia y el más importante compositor barroco fue el alemán Johann Sebastian Bach, quien nació en el seno de una familia de músicos en 1685. Recibió las primeras lecciones de música a los diez años cuando, al quedar huérfano, lo recibió su tío Johann Christoph. Ya a los 18 años ingresó como violinista en la orquesta de la corte de Weimar, y a los veintitrés era maestro de música de cámara. Desde 1723 hasta su muerte en 1750, ejerció los cargos de maestro de coro en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig y de director musical de la universidad de la misma ciudad. Padre de veinte hijos, vivió durante toda su vida de la música, actividad que le permitió ingresos económicos suficientes para mantener y educar a su familia. En sus obras se sintetiza la tradición eclesiástica con las composiciones cortesanas, la sonoridad latina con la austeridad alemana y la música instrumental francesa con la técnica vocal italiana. Compositor de una rica inspiración, llevó la fuga a su máxima expresión.
Entre sus obras se encuentran cantatas, tocatas, sonatas, música para instrumentos y conciertos. Se destacan la Gran Misa en Si Menor, los seis Conciertos de Brandeburgo, La Pasión según San Juan, los Oratorios de Navidad, de Pascua y de la Ascensión, y tres Magníficats.
Su primer maestro fue su tío Johann Christoph Bach; posteriormente estudió con el conocido profesor de órgano Buxtehude. En su juventud se acercó a las músicas barrocas francesas e italiana.