Para calcular a qué distancia se encuentra una tormenta desde un punto cualquiera es necesario contar los segundos que transcurren entre la aparición del relámpago y el estampido del trueno. Tres segundos de diferencia entre uno y otro fenómeno equivalen a un kilómetro aproximadamente. A través de esta relación se determina la distancia desde la tormenta al lugar donde se encuentra el observador.