El inventor escocés Alexander Graham. Bell (1847-1922) ideó el primer aparato capaz de transmitir a distancia la voz humana con la ayuda de la electricidad, al que llamó teléfono. Bell, egresado de las universidades de Edimburgo y Londres, emigró a su país natal Canadá y, desde allí, se traslado a Boston, Estados Unidos, donde fundó una escuela para sordomudos y fue designado profesor de fisiología vocal de la universidad local. Con la colaboración de Thomas Watson diseñó instrumentos eléctricos para enseñar a hablar a personas con discapacidades auditivas. A partir de esos estudios, en 1875 logró transmitir los primeros sonidos y en 1876, una frase inteligible. El teléfono fue perfeccionado rápidamente y apenas un año después el inventor fundó la Bell Telephone Company y comenzó a fabricarlo en serie.
La telefonía experimentó un gran crecimiento a principios del siglo XX, con la difusión de las centrales automáticas que independizaron a las comunicaciones de los operadores humanos.
El empresario e inventor Alexander Graham Bell, rodeado por sus colaboradores, realiza una de las primeras comunicaciones en la historia de la telefonía.
Sobre la base de un micrófono y un receptor, que fueron inventados previamente. El micrófono controlaba la corriente de un circuito que hacia funcionar el receptor. Este generaba un sonido similar al emitido a través del micrófono.