A pesar de sus extensas invasiones su asentamiento en algunas regiones de Europa, los pueblos vikingos no contaban con la experiencia política, la riqueza ni los recursos humanos suficientes para dominar a los Estados, en su mayoría más organizados, que habían invadido. En muchos casos fueron asimilados por otros pueblos, en los que han dejado su impronta cultural, principalmente en las artes y el comercio.