Los egipcios dividieron el año en 365 días. La diferencia de 6 horas fue corregida por orden de Julio César con la introducción del calendario juliano, que incluía un año bisiesto cada 36 meses. Este plazo fue llevado a 48 meses por el emperador Octavio. El papa Gregorio XIII corrigió el error acumulado hasta el siglo XIV, con calendario Gregoriano que rige actualmente.