Tanto la física como la química, al igual que la tecnología, utilizan los ultrasonidos. Por ejemplo, los buques de guerra los emplean para detectar submarinos que navegan bajo la superficie del mar. También sirven para determinar propiedades de la materia, como la compresibilidad y la elasticidad. Además, se recurre a ellos para la producción de emulsiones, como las de las películas fotográficas.