La Lógica moderna, denominada formal, utiliza un lenguaje simbólico sujeto a reglas. El estudioso de la lógica elabora sistemas simbólicos prescindiendo de la relación que éstos puedan tener con la realidad. Más tarde, los investigadores aplican esos sistemas simbólicos al estudio de las ciencias positivas y pueden avanzar en ellas, con la certeza de que no estarán razonando erradamente.