En la naturaleza existen organismos invisibles al microscopio común que tienen un tamaño menor a 0,2 micras, es decir, alrededor de 2 millonésimas partes de un milímetro, y son causantes de enfermedades contagiosas. Estos microorganismos se denominan virus. Están constituidos por una sola y compleja molécula que para vivir y multiplicarse necesita de otro ser vivo. Una vez que se halla dentro de una célula, se multiplica en forma vertiginosa, infectando a las demás células a través de sus genes. En el interior de cada célula que alcanzan, se duplican y provocan la muerte de su huésped. Existen cientos de enfermedades virósicas que atacan a las plantas, a los animales y al hombre.
Estos microorganismos cambian totalmente sus características de acuerdo con el medio ambiente en el que se desarrollan, por lo cual es difícil prevenir muchas epidemias que afectan a la población.
La mayoría de los científicos considera que no son una forma de vida. Están constituidos por una cadena de ácido nucleico (ADN o ARN), protegida por una cápsula proteica.
Se reproducen únicamente dentro de células huéspedes, que mueren una vez finalizado el proceso.