Delacroix fue admirado, entre otros, por los pintores impresionistas, quienes estudiaron los colores empleados por el artista y su utilización como medio para componer un cuadro.
Entre los temas abordados por el artista predominaron aquellos relacionados con el dolor, la angustia y la muerte, como en las obras Huérfana en el cementerio, La matanza de Chíos o La muerte de Sardanápalo; además de aquellos que reflejaron sus ideas liberales y nacionalistas, como La Libertad guiando al pueblo, o los inspirados en la literatura, como La barca de Dante.