En el campo de la literatura se dieron características parecidas a las de la plástica. El movimiento se inició con los dramaturgos Frank Wedekind (Alemania) y August Strindberg (Suecia), quienes pusieron el acento en las emociones de las situaciones y de los personajes.
En música, las composiciones expresionistas utilizaron armonías complejas y disonantes, y melodías irreconocibles, con el objetivo de acentuar los sentimientos y las ansiedades del hombre. Se destacaron Béla Bartok (Hungría), Paul Hindemith (Alemania) y Sergei Prokofiev (Rusia), entre otros autores importantes.