Actualmente, la Torre es un museo donde se encuentran las joyas de la corona británica, además de una importante colección de armas y armaduras. Está custodiada por los beef-eaters, guardias que visten los típicos trajes de la época Tudor.
El primer prisionero encerrado en la Torre fue el obispo de Durham, confinado allí en 1101. El último fue el líder nazi Rudolf Hess, mano derecha de Adolf Hitler.