El Partenón, una de las construcciones más famosas de la arquitectura universal, está situado en la Acrópolis de Atenas, en Grecia. Este majestuoso templo de orden dórico, que fue dedicado a la diosa Atenea, comenzó a levantarse en el año 447 a. C. por iniciativa del gobernante Pericles. De planta rectangular y realizado en mármol blanco, fue obra de los arquitectos Ictino y Calícrates, bajo la supervisión del escultor Fidias. Tiene 69,54 metros de largo por 30,89 de ancho, con 8 columnas de estilo dórico en cada uno de sus extremos y 17 por lado. El templo consta de tres naves separadas por columnas; una anterior llamada pronaos y otra posterior denominada perístasis. En la nave central se encontraba la gran escultura, de 12 metros de altura, dedicada a Atenea, obra de Fidias. Este artista también se encargó de la decoración interior, de las 92 metopas y de los dos frontones, con representaciones en bajorrelieve y estatuas en bulto redondo, con escenas de la guerra de Troya, de la mitología ateniense y del nacimiento de Atenea, entre otros temas. El Partenón presenta sencillez y belleza en las formas, armonía y equilibrio en las proporciones y espíritu de monumentalidad.
Se pueden distinguir tres estilos: dórico, jónico y corintio. El primero se erigía sobre gradas, con columnas estriadas levantadas directamente desde la base. El estilo jónico tiene columnas estriadas con dos volutas en su capitel ornamentado con hojas de acanto y pequeñas volutas.
A lo largo de la historia, el Partenón cumplió diversas funciones. En el siglo VI se convirtió en iglesia cristiana y, a partir de la segunda mitad del siglo XV, fue una mezquita. Posteriormente, los turcos lo transformaron en un polvorín y en 1687 un proyectil hizo estallar la parte central.